Las tres versiones del Mazda MX-5 anteriores han tratado de ceñirse a la idea básica de un deportivo ligero, descapotable, de carrocería compacta biplaza, motor delantero y tracción trasera, con un reparto de pesos ideal, 50/50, y con un precio asequible. Además siempre han tratado de respetar la línea de diseño inicial, resaltando algún que otro apartado en los distintos modelos.

No así la cuarta versión del Mazda MX-5 que se ha inspirado en el lenguaje de diseño KODO (Alma del movimiento). Sin quererlo, los diseñadores de la marca japonesa se habían apartado poco a poco de la idea inicial y cada generación resultaba más grande y pesada que la anterior.

El nuevo Mazda MX-5 mide 3,915 metros de longitud, 1,730m de anchura y 1,235m de altura. Resulta, pues, diez centímetros más corto que la tercera generación e incluso su batalla se reduce.

Pero lo que es más importante, su peso se aligera en más de 100 kilogramos, así que será poco más de una tonelada gracias a un uso intensivo del aluminio en capó, aletas delanteras, maletero y parachoques y una capota de lona más ligera.