Juan Guerrero y Edin Ríos se llevaron la cuarta válida del Campeonato Nacional de Rally 2026 después de una batalla que se definió en los últimos 14 kilómetros. Martín Navas y Daniel Galarza llegaron a la última especial como líderes por apenas cuatro milésimas. Todo cambió en el descenso hacia Yaruquíes.
El Rally Rutas de Chimborazo tuvo todo lo que puede pedir un aficionado: caminos exigentes, autos llevados al límite, buenas actuaciones en varias categorías y, sobre todo, una pelea por la victoria que permaneció abierta hasta el último kilómetro.
La cuarta válida del Campeonato Nacional de Rally 2026 se disputó el viernes 4 y sábado 5 de septiembre por las rutas de Chunchi, Alausí, Guamote y Yaruquíes, en el ingreso suroriental a Riobamba, con la participación de 43 autos.
Pero la historia de esta carrera se escribió principalmente entre dos tripulaciones: Juan Guerrero y Edin Ríos, con el Renault Clio Rally3, y Martín Navas y Daniel Galarza, con el Citroën C3 Rally2.
Guerrero pegó primero

El viernes, Guerrero y Ríos dejaron claro desde el Súper Prime que iban a ser protagonistas. Ganaron las tres especiales de velocidad del día. En el Súper Prime marcaron 5:09.8, frente a los 5:10.1 de Navas-Galarza. Apenas tres décimas de diferencia.
En la segunda especial, Guerrero volvió a imponerse con 7:44.3, mientras Navas registró 7:51.6. Y en la tercera, el Renault volvió a ser el más rápido: 7:51.0 contra 7:53.4.
La ventaja acumulada de Guerrero al terminar la jornada rondaba los 10 segundos. Parecía importante, pero en rally 10 segundos pueden desaparecer rápidamente. Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
Navas respondió el sábado
La historia cambió desde el primer tramo del sábado. En la cuarta especial, entre Sibambe y Alausí, Navas encontró el ritmo y se impuso con 7:29.4, cinco segundos más rápido que Guerrero, que marcó 7:34.4. En la siguiente especial, entre Guamote 2 y Guamote 1, volvió a golpear: 12:01.4 contra 12:07.4.
Dos tramos. Dos victorias. Y la diferencia que había construido Guerrero el viernes prácticamente había desaparecido. Entonces apareció uno de esos momentos que hacen especial al rally.

Con los tiempos en línea, quienes seguían la competencia comenzaron a hacerse la misma pregunta: ¿Guerrero o Navas? A falta de la sexta y última especial, Navas-Galarza habían conseguido ponerse al frente de la clasificación general por apenas cuatro milésimas de segundo. Sí, cuatro milésimas.
La definición quedaba para un tramo de aproximadamente 14 kilómetros entre Alahuaján y Yaruquíes, con unos cinco kilómetros finales en descenso, sobre una vía estrecha, rápida y llena de curvas cerradas.
En el papel, Navas parecía tener argumentos de sobra. Su Citroën C3 Rally2 es un auto potente y veloz, y el piloto llegaba con la experiencia suficiente para administrar una carrera bajo presión.

Del otro lado estaba Guerrero. El Renault Clio Rally3 quizá no tenía las mismas condiciones de potencia, pero Juan había demostrado durante todo el rally una conducción precisa y, especialmente, la capacidad de mantenerse frío cuando la carrera entra en terreno incierto.
Todo quedaba reducido a una última especial. Los últimos 14 kilómetros. Navas y Galarza salieron primero. El Citroën apareció levantando una nube de polvo. Martín atacó el tramo con decisión y Daniel hizo su trabajo dentro del auto. No tuvieron problemas. No cometieron errores. Bajaron rápido. Cuando cruzaron la meta, el cronómetro se detuvo en 10:05.3.
La sensación dentro del equipo era clara: habían hecho lo necesario para ganar. Pero todavía faltaba Guerrero. El Renault Clio Rally3 apareció después. Juan y Edin también se lanzaron cuesta abajo. El auto levantó polvo y bañó de tierra a los aficionados apostados junto al camino. La última especial se convirtió en una carrera contra el reloj y contra todo lo que había ocurrido durante los dos días.
Después vino la espera. Los cronómetros debían ser revisados. Los tiempos, confirmados. Durante unos instantes nadie tenía certeza absoluta de quién había ganado. Hasta que apareció el resultado. Guerrero-Ríos: 9:46.2. Casi 20 segundos más rápido que Navas-Galarza en la última especial. La diferencia exacta fue de 19.1 segundos.

Lo que parecía una ventaja mínima para Navas terminó convirtiéndose en una victoria para Guerrero. El tiempo acumulado final fue de 50:13.1 para Juan Guerrero y Edin Ríos, mientras Martín Navas y Daniel Galarza terminaron con 50:31.8.
El rally se decidió en un solo tramo. Y quizá esa sea la mejor manera de explicar lo que ocurrió en Chimborazo: Navas llegó a la última especial como líder; Guerrero salió de ella como ganador.
Un duelo que recuerda a Imbabura
La definición recordó, en cierta medida, a lo ocurrido el año pasado en el Rally de Imbabura, cuando la victoria también estuvo abierta hasta los últimos tramos.
En aquella ocasión, Alfonso Quirola y Leo Rojas terminaron imponiéndose sobre Juan Guerrero por apenas dos segundos. Esta vez Guerrero tuvo la oportunidad de vivir el desenlace desde el otro lado.
El automovilismo volvió a mostrar que una carrera no termina hasta que cae la bandera a cuadros. Hay momentos en los que la diferencia entre ganar y perder se mide en segundos, décimas o, como ocurrió en Chimborazo, en cuatro milésimas antes del último tramo.
Jiménez, Serrano y Gómez, protagonistas
El tercer lugar fue para Byron Jiménez y Eduardo Sempértegui, quienes completaron una buena carrera con el Volkswagen Polo GTI R5. Byron se mostró cada vez más adaptado a su nuevo auto, que hasta el año pasado perteneció a Alfonso Quirola. Su tiempo acumulado fue de 51:41.3.

Una de las actuaciones más destacadas fue la de Diego Serrano y su hermano Juan Felipe, cuartos con el Opel Corsa Rally4 y un tiempo de 53:03.4.
El resultado tiene un significado especial para los Serrano, quienes hace tres años sufrieron un fuerte accidente en una competencia en la zona de Piñas. Diego ha ido recuperando progresivamente su nivel y ya el año pasado tuvo la oportunidad de competir en el Mundial de Rally en Chile. Su cuarto lugar en Chimborazo confirma esa recuperación.

El cuencano Andrés Gómez, en su nuevo Citroën C3 N5, terminó quinto con 53:16.5. Su actuación dejó buenas sensaciones y fue celebrada por familiares y seguidores. Si mantiene continuidad, puede convertirse en uno de los nombres importantes de su categoría.

Sexto terminó Marco Jiménez, hermano de Byron, junto a su copiloto Jemmer Cueva, en el otro Volkswagen Polo GTI R5, con 53:18.5.
La séptima posición fue para Sebastián Guerrero y Micky Larrea, en Peugeot 208 Rally4, con 54:01.8. Sebastián y Diego Serrano mantienen así una interesante rivalidad que también aporta espectáculo dentro de la categoría.

Francisco González y Fernando Gavilánez, en Renault Clio RS, fueron octavos con 54:39.5. Noveno terminaron Diego Íñiguez y Adolfo Espinosa, en Renault Clio Rally3, con 55:34.4.
El Top 10 lo completaron Richard Moreno y Diego Román, quienes llevaron su Can-Am Maverick X3 hasta la décima posición general con 56:14.3, además de quedarse con la victoria en la categoría UTV Turbo.
Valverde, el apellido que vuelve a sonar fuerte
Luis Felipe Valverde heredó de su padre, el recordado campeón Luis Valverde, algo más que el apellido. En Chimborazo lo demostró al ganar la categoría T1 y convertirse en uno de los pilotos que más aplausos arrancó a la afición.

A bordo de un Hyundai i10 y acompañado por Alejandro Egas, Luis Felipe Valverde volvió a dejar su sello en los caminos de tierra y también sobre el asfalto. Su estilo de manejo, agresivo pero preciso, no pasó desapercibido entre los aficionados que se apostaron a lo largo de los tramos.
Valverde terminó 16.º en la clasificación general, con un tiempo acumulado de 58:48.0, y se llevó la victoria en una de las categorías que más espectáculo ofrece en cada carrera.
El triunfo, sin embargo, no fue sencillo. Luis Fernando Montaño y Pablo Sarmiento, también con un Hyundai i10, mantuvieron un duelo cerrado y terminaron segundos con 59:18.2. El tercer lugar fue para John Solórzano y Milton Santi, igualmente en un Hyundai i10, con 59:55.5.
Para otro de los favoritos, Diego Álvarez, la carrera comenzó cuesta arriba. En el primer especial sufrió una llanta baja y perdió más de un minuto, una diferencia muy difícil de recuperar. Terminó 27.º en la general, aunque consiguió sumar puntos importantes en su pelea por el título del Campeonato Interandino.

La T1 volvió a cumplir con su reputación. Sus autos, más compactos y ligeros, protagonizaron algunos de los pasajes más entretenidos del rally y mantuvieron a la afición pendiente de cada curva.
Y Luis Felipe Valverde, como suele decirse cuando la historia familiar se repite en el deporte, confirmó que hijo de tigre sale con manchas.
Un campeonato que todavía no tiene escenario final
La cuarta válida reunió a 43 máquinas y dejó una competencia de buen nivel, especialmente en las categorías de punta. La organización estuvo a cargo de los clubes de automovilismo de Chimborazo, Tungurahua y Salcedo.
Ahora queda por conocer dónde se disputará la última carrera del Campeonato Nacional de Rally 2026. La sede todavía no está definida y será la Fedak la encargada de anunciarla oportunamente.

