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¿Cómo reconocer una llanta sostenible?

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El COVID-19 aumentó aún más la preferencia en los consumidores por las marcas sostenibles; de acuerdo con la multinacional EY (Ernst & Young) en su reciente informe “Future Consumer Index: Deconstruyendo al consumidor post-covid y su apuesta por el consumo sostenible” (marzo 2022), el 56% prestará más atención al impacto ambiental de lo que compra. En esta línea, la industria de neumáticos también está llamada a brindar soluciones cada vez más respetuosas con el ambiente, sobre todo al considerar que el 30% de residuos plásticos que contaminan los océanos cada año provienen de los micro escombros que producen las llantas sin un proceso de reciclaje, de acuerdo con la Unión Internacional para la conservación de la Naturaleza.

“La industria del automóvil ha incrementado sus esfuerzos para ofrecer productos cada vez más sostenibles. En particular, los neumáticos son objeto de una intensa investigación para desarrollar con eficacia neumáticos comerciales, todoterreno o de competencia que cuenten con todas las ventajas y características para garantizar la sostenibilidad de las mismas. Este concepto integra el uso de materiales eco amigables y que ofrezcan la capacidad de ser reutilizables o reciclables, así como de degradarse en el tiempo. Asimismo, incluye la mejora en los procedimientos tecnológicos, producción y de materiales, a fin de reducir el impacto ambiental en todos los procesos involucrados, desde la concepción del producto hasta la finalización de su vida útil”, explicó Myungjik Chea, Gerente General de Hankook Tire para Ecuador y Colombia.

Factores a tener en cuenta sobre los neumáticos sostenibles

Materiales y procesos utilizados:

Un neumático sostenible debe utilizar materiales ecológicos como el  aceite natural, caucho sintético o reciclado, sílice de origen vegetal y poliéster reciclado de plásticos. La utilización de estos materiales reduce el uso de implementos a base de petróleo, requiere menos químicos en el proceso de fabricación y baja las emisiones de carbono, disminuyendo la contaminación en el proceso de fabricación. El uso de estos materiales también ayudan a mejorar el nivel de vida de los pequeños productores, mejorando la calidad del caucho con el que se realizan los neumáticos. Los materiales utilizados también toman en cuenta la seguridad del usuario, por este motivo, se realizan pruebas de agarre, desempeño ambiental y durabilidad.

Certificaciones o reconocimientos de sostenibilidad:

Un neumático que se fabrica bajo estándares de sostenibilidad cuenta con certificaciones que avalan que el producto cumple con los protocolos necesarios para ser considerado con dichas características. Por ejemplo, “la certificación ISCC PLUS reconoce la aplicación de normativas amigables con el medio ambiente desde la materia prima hasta el proceso de fabricación de llantas. Por otro lado, existen reconocimientos que avalan los índices de sostenibilidad de las empresas que fabrican llantas como es el reconocimiento Dow Jones en el mundo (DJSI World). También se puede identificar si la empresa es  miembro de organizaciones que fomenten la sostenibilidad, tal como la Plataforma Global para el Caucho Natural Sostenible (GPSNR), una plataforma internacional creada para definir la sostenibilidad de la cadena de valor del caucho natural”, explicó el especialista de Hankook Tire.

Estructura del neumático:

Debe contar con un compuesto de sílice de alto agarre, cinturón reforzado con cubierta completa sin juntas, cinturón reforzado de acero, carcasa de poliéster, rellenos con distintos grados de dureza y alambres de alta resistencia. Un neumático sostenible que cuente con estos elementos en su estructura garantizan al usuario mejor balance y tracción sobre mojado; así mismo un mejor drenaje del agua acumulada, mayor sensación de agarre del neumático sobre la calzada y reducción de la resistencia permitiendo un flujo más suave.

Tomar en cuenta estos factores ayuda a proteger el medio ambiente, regular la prevención de la deforestación, previene la contaminación del agua causada por el uso de productos químicos y el agotamiento de los recursos. Las empresas y los clientes deben fomentar la sostenibilidad desde la materia prima hasta el proceso de fabricación para que se pueda tener como resultado una cadena de valor con un alto compromiso con el medio ambiente.