Las carreras de resistencia tienen una regla que nunca falla: la bandera a cuadros es la única que puede declarar a un ganador. Abigail Ron y su equipo lo comprobaron de la manera más emocionante, después de casi 12 horas de una batalla sin tregua con el poderoso equipo Abro del Ecuador.
Yahuarcocha volvió a escribir una página dorada en la historia del automovilismo ecuatoriano. El sábado 26 de septiembre, 58 autos tomaron la partida de las 12 Horas Ecuador, una competencia que regresó al calendario nacional después de 55 años y que tuvo un desenlace digno de las grandes carreras de resistencia.

Abigail Ron, su padre Marcelo y sus compañeros de equipo alcanzaron una victoria soñada. Al volante de su Radical SR3, compartieron la conducción con Gerónimo Gómez, Ricardo Suarith y Felipe Ceballos, quien cruzó la meta victorioso en el último tramo. Los tres últimos pilotos nombrados son de Colombia.
Fueron 393 vueltas al circuito José Tobar Tobar, equivalentes a aproximadamente 1.454,1 kilómetros recorridos en 12 horas.

Pero llegar hasta allí no fue sencillo. Durante prácticamente toda la carrera, el nombre que aparecía al frente de la clasificación era el de Abro del Ecuador. El equipo de los hermanos Villagómez había tomado el control de la competencia desde el inicio y parecía tener la victoria asegurada. Hasta que Yahuarcocha, una vez más, recordó que en el automovilismo nada está decidido hasta el final.
Cuando el reloj marcaba 11 horas y 20 minutos
Mateo Villagómez llevaba el Radical PR6 al límite. A esas alturas de la carrera, el auto compartido con su hermano Xavier, el colombiano Felipe Gil y el piloto ecuatoriano Juan Manuel Correa tenía cuatro vueltas de ventaja sobre el Radical de Abigail Ron.

Era la situación ideal para Abro. Mateo hacía lo que mejor sabe hacer: conducir rápido, mantener el ritmo y administrar la diferencia. La victoria parecía estar en sus manos. Pero en las carreras de resistencia también existen esos segundos capaces de cambiarlo todo.
A las 11 horas y 20 minutos de competencia, cuando la noche ya había caído sobre Yahuarcocha, el Radical PR6 se detuvo en la parte posterior del circuito. La falla estaba relacionada con la cadena.
En los pits de Abro apareció el drama. El equipo sabía que el punto débil del PR6 había vuelto a manifestarse: los problemas de transmisión que ya habían generado preocupación durante la jornada.
El auto quedó detenido y apareció el auto de seguridad, que tomó el control de la carrera y redujo el ritmo del pelotón mientras se trabajaba para retirar el Radical PR6 y llevarlo nuevamente a los pits.
Y allí comenzó la remontada definitiva de Abigail Ron. El Radical SR3 de los Ron, conducido en ese momento por Felipe Ceballos, aprovechó la neutralización para recuperar terreno. Las cuatro vueltas de ventaja comenzaron a desaparecer.
Primero igualaron. Después pasaron adelante. Y mientras el auto de seguridad continuaba en pista, la diferencia comenzó a crecer a favor de Abigail. Cuando el PR6 finalmente volvió a la pista, la carrera había cambiado completamente.

Abro estaba cinco vueltas detrás y quedaban menos de 20 minutos. Mateo Villagómez regresó al asfalto prácticamente en medio de la oscuridad. No había otra opción que acelerar y tratar de descontar todo lo posible. Lo hizo. Pero esta vez el tiempo no alcanzó.
La bandera a cuadros cayó sobre Yahuarcocha y el Radical SR3 de los Ron (padre e hija) había escrito su nombre como el ganador de la segunda carrera de 12 horas disputada en la historia del automovilismo ecuatoriano.
Abro terminó segundo, con 390 vueltas, a tres de los ganadores. La celebración fue para Abigail y su equipo.
55 años después
Hablar de las 12 Horas Ecuador obliga a mirar hacia atrás. La primera y, hasta este sábado, única carrera de 12 horas disputada en el país se corrió el 26 de septiembre de 1971, bajo el nombre de 12 Horas Marlboro, en el antiguo circuito de Yahuarcocha de 10 kilómetros.
Cincuenta y cinco años después, la historia volvió a comenzar. Esta vez fueron 58 máquinas las que enfrentaron el desafío en el trazado de 3,7 kilómetros. La competencia arrancó a las 07:00 y terminó a las 19:00.

La tribuna, inicialmente con pocos aficionados, fue tomando vida durante el día. Al caer la noche, Yahuarcocha ya tenía otro rostro: público, pilotos, equipos y familiares esperaban la bandera a cuadros y, posteriormente, la premiación y la celebración en los boxes. Fue una jornada que no solo entregó ganadores. También recuperó una tradición.
Abro: perder también forma parte de la historia
Para Abro del Ecuador, la segunda posición tiene un sabor particularmente especial. El equipo de la familia Villagómez ha pasado durante más de dos décadas construyendo una historia que va mucho más allá de las victorias.
Han ganado carreras emblemáticas, pero también han conocido derrotas dolorosas, problemas mecánicos inesperados y finales que parecían imposibles como lo ocurrido con Mateo Villagómez en 2024 cuando con el último suspiro ganó las 6 Horas de Bogotá con el mismo Radical PR6 del pasado sábado.

La historia comenzó a tomar una dimensión mayor con la llegada de los primeros Radical SR3 y SR8, y posteriormente del PR6 adquirido a Alfonso Darquea. También llegaron dos prototipos Ligier LMP3, uno destinado a competencias internacionales y otro para el automovilismo nacional.
En 2016, Abro ganó las 6 Horas Ecuador con un Radical SR3. En 2019 volvió a ganar la prueba y repitió en 2021. En 2022 conquistó los 1001 km de Yahuarcocha y en 2025 se quedó con las 10 Horas de Ecuador, con Xavier Villagómez, Mateo Villagómez y Felipe Gil.
En Colombia, el equipo ganó las 6 Horas de Bogotá en 2015, 2017, 2021 y 2024. En Perú también consiguió tres victorias, en las 6 Horas de Lima en 2017, 2018 y 2020. Pero quizá uno de los mayores legados de los Villagómez no está en una vitrina. Está en los pilotos que ayudaron a formar.
Hace dos años, Javier Villagómez decidió vender varios de sus Radical SR3. Algunos de esos autos que durante años llevaron los colores de Abro ahora están en manos de pilotos que compiten y ganan. Entre ellos está precisamente Abigail Ron.
Por eso, la derrota del sábado tuvo una lectura distinta para la familia Villagómez. Reconocieron la victoria de Abigail y su equipo, la felicitaron y aceptaron el resultado con orgullo. Porque también entendieron que aquello que sembraron durante más de 20 años empieza a dar frutos en manos de una nueva generación.

Hoy, buena parte del proyecto deportivo está concentrado en Mateo Villagómez, quien desde hace aproximadamente cinco años vive en Europa y compite en pruebas de resistencia, construyendo una carrera internacional que cada vez adquiere mayor dimensión.
Los juegos artificiales que tantas veces acompañaron los triunfos de Abro en Yahuarcocha, esta vez fueron para el equipo ganador. Quizá para 2027 lo volvamos a ver a este ya icónico equipo Abro del Ecuador.
Patricio Avellán: un sueño cumplido
Detrás de los dos grandes protagonistas de la carrera apareció otro nombre que merece un capítulo propio. Patricio Avellán finalmente consiguió aquello que durante años había perseguido: ganar una carrera de larga duración y subir al podio absoluto.

El veterano piloto quiteño terminó tercero de la general y primero en TC Open, al volante de su ya emblemático Porsche 911 GT3 Cup, acompañado por Felipe Pazmiño y Álvaro Espinosa.
Fueron 370 vueltas. El comienzo no fue sencillo. El Porsche tuvo problemas técnicos y, durante la carrera, una ponchadura obligó al equipo a realizar varias visitas a los pits. Pero Avellán no perdió la fe. Con paciencia, velocidad y una estrategia acertada, el Porsche llegó hasta el tercer escalón del podio.

Fue una de esas victorias personales que quizá no siempre aparecen en los titulares, pero que tienen un significado enorme para quien lleva años persiguiendo un sueño.
Carlos Salazar, la sorpresa que llegó desde Ibarra
El cuarto lugar general también tuvo sabor especial. El joven piloto ibarreño Carlos Salazar formó equipo con Álvaro Espinosa y Camila Espinosa para llevar un Audi TT hasta las 357 vueltas. El resultado fue mucho más que un cuarto puesto.

Salazar y sus compañeros ganaron la categoría Gran Turismo, convirtiendo un proyecto que alguna vez fue apenas un sueño en una realidad sobre el asfalto de Yahuarcocha.
Detrás terminaron Marcelo López, Carlos España y Felipe Ceballos, con un Renault Clio y 353 vueltas, segundos en Gran Turismo.

El sexto lugar fue para Mateo Ayala, Isaac Ayala y Christian Donoso, también en Renault Clio, con 351 vueltas.
Juan Pablo Carrera, José F. Carrera y Juan S. Páez llevaron su BMW 330i al séptimo lugar con 348 giros.

Octavo fueron Jorge Murillo, Mario Oñate y Phillipe Michelet, en un BMW 525i, con 347 vueltas.
Entre ellos y el equipo de Juan Pablo Carrera hubo una batalla hasta los últimos metros por la clasificación de Gran Turismo.
Leonardo Armas, Ernesto Montenegro, Joffre Armas y Christian Correa terminaron novenos con su Volkswagen GTI y 346 vueltas.

El Top 10 lo cerró el Kia Cerato de Juan D. García, Esteban Abello, F. Galvis, Fondrini y Prieto A., con 345 vueltas.
Diego Morán, duodécimo
Uno de los nombres que aparecía entre los candidatos era el múltiple campeón Diego Morán. Esta vez terminó duodécimo de la general, con 343 vueltas, al volante de su clásico Honda Civic de TC 2000. Dijo que tuvo problemas con los frenos. Hasta el cierre de esta nota, Diego ya viajaba hacia Asia y en breve competirá en una carrera del TCR Asia en Korea del sur.

Compartió el auto con dos pilotos de enorme trayectoria: Juan Guerrero, campeón nacional de rally, y Juan Pablo Vintimilla, quien regresó a las competencias de pista después de varios años de ausencia. En una carrera de 12 horas, hasta los favoritos deben enfrentar la dureza de la resistencia.
Los campeones por categorías

Gran Turismo
1. Carlos Salazar, Álvaro Espinosa, Camila Espinosa y Juan Diego Espinosa – Audi TT
2. Marcelo López, Carlos España y Felipe Ceballos – Renault Clio
3. Juan Pablo Carrera, José F. Carrera y Juan S. Páez – BMW 330i
4. Jorge Murillo, Mario Oñate y Phillipe Michelet – BMW 525i
5. Leonardo Armas, Eduardo Montenegro, Joffre Armas y Christian Donoso – Renault Clio
Máster +60
1. Juan J. Villota, Juan López y Andrés Abad – Audi 80
Prototipos 1
1. Abigail Ron, Marcelo Ron, G. Gómez, R. Suarith y Felipe Ceballos – Radical SR3
2. Xavier Villagómez, Felipe Gil y Juan Manuel Correa – Radical PR6
3. Mauricio Moncayo, Mauricio Moncayo Jr. y Martín Freire – Radical SR3
4. Andrés Serrano, Sebastián Serrano y Andrés Bruna – JEC RP1
TC 1600 Pro
1. David Terán, Matías Burneo, A. Benavides, M. Goyes y V. Chaparro
2. Mateo Novoa, Dylan Novoa y José Villagómez – Honda Civic
3. Darío Carrera, Marmolejo e Iván Sánchez – Nissan March
4. Christian Estévez, Christian Naranjo y Antonio Zurita – Honda Civic
5. Joffre Armas, Leonardo Armas y Esteban Yépez – Nissan Sentra B13
TC 1650 Elite
1. Juan Navas, Rodrigo Agama, Santiago Moya y Esteban López – Kia Rio
2. Fernando Fuertes, Elian García y Carlos García – Nissan March
3. Camila Espinosa, Mateo Monroy, Mario Ríos y Diego Chávez – Volkswagen Polo
4. Leonidas Drouet, Alejandro Huerta, Logan Frost y Daniel Bustos – Nissan March
5. José Murillo, Santiago Toro, Juan Carlos Jácome, Eddy Villalobos y Esteban Villamar – Nissan March
TC 2000
1. Juan García, Esteban Abello, Octavio Galvis, Nikolai Fondrini y Sebastián Ávila – Kia Cerato
2. José Morejón y Diego Proaño – Honda Civic
3. Diego Morán, Juan Pablo Vintimilla y Juan Guerrero – Honda Civic
4. Omar Sarango, Nelson Guzmán y Fausto Rivadeneira – Honda Integra
5. Mateo Monroy, Felipe Guarderas, John Martínez y Aldemar Carvajal – Opel Corsa
TC Light
1. Daniel González, Juan Cardero, Mateo Novoa y Dylan Novoa – Hyundai Grand i10
2. Santiago Inclán, Santiago Rodríguez, Santiago Inclán Córdova, David Inclán y Nelson Ordóñez – Hyundai Grand i10
3. Martín Salazar, Carlos Salazar y Daniel Maldonado – Kia Picanto
4. Andrés Redín, Juan Diego Redín y Santiago Serrano – Suzuki Forsa
TC Open
1. Patricio Avellán, Felipe Pazmiño y Álvaro Espinosa – Porsche 911 GT3 Cup
2. Mateo Ayala, Isaac Ayala y Christian Donoso – Renault Clio
3. Pedro Hernández (México), Andrés Ortega, Antonio Zurita y J. Hernández – Toyota GT86
4. Reynaldo Puma y Álex Puma – BMW E90 335i
5. José Valarezo, Gonzalo Mosquera y Stefano Valarezo – Subaru WRX
12 Horas hoy, 24 Horas mañana
Las 12 Horas Ecuador dejaron algo más importante que una clasificación. Devolvieron a Yahuarcocha una carrera de resistencia que durante décadas permaneció en la memoria de quienes vivieron las 12 Horas Marlboro de 1971.
El presidente de la FEDAK, Marcelo Ron, anunció que las 12 Horas Ecuador volverán en 2027 y que, si las condiciones lo permiten, para 2028 podría llegar el siguiente gran desafío: las 24 Horas Ecuador, que serían las primeras de su tipo en el país.

Si ocurre, la historia que comenzó en 1971 y volvió a escribirse en 2026 tendrá un nuevo capítulo. Esperemos.
La otra cara de la medalla
Pero el automovilismo también tiene una cara que pocas veces aparece en las fotografías del podio.

Es la de quienes trabajan durante meses para llegar a una carrera y apenas unos minutos después ven desaparecer todo su esfuerzo. Eso le ocurrió al equipo de Andrés Degetau.
Degetau, un veterano incansable de los proyectos difíciles, junto con un grupo de profesionales soñadores (Luis Videla, Martín Degetau, MaTeo Andrade y otros), desarrolló un monoplaza construido en Ecuador.
El año pasado, cuando todo estaba listo para las 10 Horas de Ecuador, el auto se incendió durante las prácticas y las clasificaciones. En cuestión de minutos, el fuego consumió el trabajo de meses.
Pero no abandonaron. Durante este año volvieron a empezar. Trabajaron, invirtieron, fabricaron piezas en Ecuador y consiguieron poner nuevamente el monoplaza en condiciones de competir.
La víspera de las 12 Horas Ecuador, el auto clasificó cuarto. El sueño estaba nuevamente vivo. El sábado 26 de septiembre, a las 07:00, el monoplaza blanco 21 tomó la partida.
Diez minutos después, todo volvió a cambiar. En la parte posterior del circuito, el auto se encontró con el Nissan March del peruano Paolo Zani y terminó accidentado. Otra vez, el sueño se desvanecía.

En los boxes, Degetau apenas podía mover la cabeza. No había mucho que decir. Había trabajado todo un año para regresar a Yahuarcocha y, apenas comenzada la carrera, otra vez la suerte le había dado la espalda.
Pero quizá esa sea precisamente la esencia del automovilismo. Unos celebran. Otros lloran. Algunos levantan una copa después de 12 horas. Otros comienzan, al día siguiente, a pensar cómo volver. Porque en este deporte la bandera a cuadros termina una carrera, pero nunca termina un sueño.


