El piloto ecuatoriano Enrique “Kike” Carreño y su copiloto Diego Freire comienzan una nueva etapa en su camino hacia el Rally Dakar tras haber sido invitados por el equipo Taurus a integrarse a una experiencia de pruebas, convivencia técnica y relacionamiento dentro de un entorno de altísimo nivel en el rally raid internacional. Más que una visita, este viaje representa el arranque formal, serio y estructurado de un proyecto ecuatoriano que apunta a construir una plataforma real para competir al más alto nivel.
La actividad se desarrollará en el Nasser Racing Camp, centro vinculado a Nasser Al-Attiyah, una de las máximas leyendas del rally raid mundial y seis veces ganador del Dakar. El hecho de iniciar esta fase dentro de ese entorno no es menor: sitúa a la dupla ecuatoriana en un ecosistema donde se respira Dakar, rendimiento, desarrollo y mentalidad de punta desde el primer minuto.

Durante esta experiencia, Carreño y Freire estarán cerca del proceso de evolución del Taurus Evo Max, el nuevo modelo con el que Taurus trabaja su proyección hacia el ciclo Dakar 2027, y lo harán además en contacto con Reiger, histórico nombre de la suspensión de competencia en el off-road internacional y proveedor presente en la configuración del vehículo. Para el proyecto ecuatoriano, esto significa entrar desde el inicio en conversaciones, sensaciones y aprendizajes reales alrededor de una herramienta de competición diseñada para pelear en serio.
El test tendrá además un componente humano y deportivo de enorme peso. La delegación ecuatoriana compartirá tiempo y experiencias con figuras como Jos Verstappen,padre de Max Verstappen y ex piloto de Fórmula 1; Johan Kristoffersson, uno de los grandes referentes del automovilismo contemporáneo y múltiple campeón mundial de rallycross; y David Castera, director del Dakar y una de las voces más influyentes dentro de la carrera más dura del planeta. Ese contexto eleva todavía más la importancia de la invitación: no se trata solo de manejar o mirar de cerca un auto, sino de insertarse en el ambiente donde se construyen los proyectos que quieren ser protagonistas.

La trayectoria de Carreño respalda el peso de este momento. En 2011 fundó el proyecto Equipo Ecuador Dakar y luego integró, el primer equipo ecuatoriano de autos en disputar el Dakar, en 2014. Antes de eso, en 2013, formó parte de la estructura que ganó el Dakar Challenge en Argentina y terminó segunda en la categoría T2 del Desafío Ruta 40, prueba válida dentro del calendario internacional de cross-country. Todo esto llegó después del antecedente pionero de Wilson Malo, primer ecuatoriano en competir en el Dakar, en motos, en 2012.
A ese recorrido se suma una hoja deportiva que también incluye participación en el Drivers Challenge 2015 frente a nombres como Nelson Piquet Jr., Nicolás Fuchs y Chava Durán, además de su paso por el Dakar Challenge 2016 en SSV, donde llegó a liderar su categoría antes de abandonar por problemas mecánicos, de acuerdo con el historial deportivo del proyecto.

En el plano nacional, Carreño y Freire se han convertido en una dupla muy reconocida por la afición ecuatoriana. Han sido protagonistas del rally nacional, especialmente a bordo del Mitsubishi Montero, con el que consiguieron victorias y actuaciones de gran impacto, combinando velocidad, espectáculo y una conducción agresiva que les ha ganado un espacio propio dentro del automovilismo del país. En paralelo, Carreño también ha mantenido protagonismo en la escena de camionetas del campeonato nacional, incluida la Foday Lion F22, reafirmando un perfil deportivo versátil y competitivo.
Luego de esta primera fase de pruebas, la ruta continuará junto al equipo Taurus hacia Portugal, donde la delegación ecuatoriana visitará estructuras que compiten con este tipo de vehículo y compartirá el ambiente previo al bp Ultimate Rally-Raid Portugal 2026, prueba del Campeonato Mundial FIA-FIM de Rally-Raid (W2RC), programada del 17 al 22 de marzo de 2026. La cita se ha consolidado como una parada relevante del calendario internacional y será una oportunidad adicional para absorber conocimiento técnico, operativo y competitivo desde dentro.
Pero lo más importante de este viaje no es únicamente la agenda, los nombres o el prestigio del entorno. Lo verdaderamente importante es lo que simboliza: el proyecto dejó de ser una intención y pasó a ser una construcción formal. Carreño y Freire no están buscando una experiencia para contar; están buscando el mejor camino posible para crear una estructura capaz de representar al Ecuador con profesionalismo, ambición y nivel internacional.

El mensaje del equipo es claro: el objetivo no es llegar al Dakar solo para participar. El objetivo es llegar a correr de verdad, a competir por posiciones de privilegio y a levantar un proyecto que, con el tiempo, pueda pelear arriba. Por eso el acercamiento con Taurus, el entorno de Nasser Al-Attiyah, el contacto con referentes globales y la inmersión técnica en este tipo de pruebas tienen un valor tan grande: porque son exactamente el tipo de pasos que toman los proyectos que van en serio.
Después de 15 años de insistencia, trabajo, aprendizaje y perseverancia detrás del sueño Dakar, Enrique “Kike” Carreño empieza a darle forma a una nueva etapa junto a Diego Freire. Una etapa que además comenzará a ser contada como parte de una historia mayor de disciplina y convicción: la de un proyecto ecuatoriano que no quiere conformarse con estar, sino con llegar preparado para pelear.
Así empieza formalmente una nueva ofensiva ecuatoriana rumbo al Dakar. Y este test junto a Taurus, en el entorno de Nasser Al-Attiyah, puede quedar marcado como el punto exacto en el que el proyecto tomó forma definitiva.

