El auge del comercio electrónico ha revolucionado la forma de comprar, pero también ha transformado la movilidad urbana. Detrás de cada pedido entregado existe una compleja red de vehículos que recorre diariamente las ciudades para abastecer hogares, comercios y empresas, generando un impacto cada vez mayor en el tráfico y el medioambiente.
Actualmente, la distribución urbana de mercancías y las operaciones de última milla representan entre el 20 % y el 30 % del tráfico en las ciudades, además de generar hasta el 30 % de las emisiones de CO₂ asociadas al transporte.
En un escenario donde los consumidores exigen entregas cada vez más rápidas, el gran reto para las empresas es mejorar su eficiencia sin aumentar su huella ambiental.
Para Enrique Ycaza, CEO de Drivin Ecuador, la sostenibilidad logística no depende únicamente de incorporar vehículos menos contaminantes, sino de optimizar toda la operación.
“Reducir las emisiones también implica aprovechar mejor los recursos disponibles, evitar recorridos innecesarios y planificar las entregas de manera más inteligente”, señala.

Uno de los principales obstáculos sigue siendo la congestión vehicular. Los vehículos de reparto pasan buena parte de su jornada detenidos en el tráfico, consumiendo combustible y generando emisiones sin avanzar de forma significativa.
Ante esta realidad, cada vez más empresas apuestan por soluciones tecnológicas que permiten optimizar rutas, adaptarse a las condiciones de movilidad en tiempo real y mejorar la gestión de sus flotas.
La digitalización también se ha convertido en una aliada de la sostenibilidad. Gracias al acceso a indicadores como consumo de combustible, kilómetros recorridos y emisiones de CO₂, las organizaciones pueden medir el impacto ambiental de sus operaciones y tomar decisiones más eficientes, alineadas con sus objetivos de sostenibilidad y criterios ESG.
“La eficiencia operativa y la sostenibilidad ya no son conceptos independientes. Las empresas que optimizan sus procesos reducen costos, disminuyen su impacto ambiental y fortalecen su competitividad en un mercado cada vez más exigente”, agrega Ycaza.
Con ciudades en constante crecimiento y una demanda de distribución que no deja de aumentar, la logística inteligente se consolida como una herramienta clave para construir un sistema de transporte más eficiente, sostenible y preparado para responder a los desafíos del futuro.

