Luis Lambert: La caja común es para beneficio de todos

El transporte público urbano busca mejorar el servicio y democratizar los ingresos para todas las operadoras. Una de las voces autorizadas en el tema de la caja común es Luis Lambert, gerente general de la Federación Nacional de Operadoras de Transporte en Taxis del Ecuador. 

Con este destacado dirigente de la transportación pública conversamos para conocer en detalle sobre este nuevo sistema que actualmente ya rige en Quito, en los buses de transporte urbano, y que según la ley debería regir en todo el territorio nacional.

¿Cómo nació la idea de la caja común para el transporte público?

Esta obligación nace con lo que determina el segundo párrafo de la decimotercera disposición transitoria de la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial; y en la Ordenanza Municipal 194 dictada por el Concejo del Distrito Metropolitano de Quito. Como idea nace cuando la operadora tiene por fin y por objeto la obtención de un beneficio pecuniario y de manejar las condiciones domésticas y sociales de sus miembros por medio del retorno progresivo de un capital dividido en recaudos por viajes realizados durante el día.

¿Cuáles son los beneficios que obtienen los transportistas con este sistema?

El sistema tiene un programa para reunir lo recaudado durante el día por cada uno de los automotores en un solo fondo y distribuirlo, quincenal o mensualmente, entre los integrantes de la operadora de manera equitativa, de acuerdo con criterios como función, horario y tiempo de trabajo. La recaudación monetaria se coteja mediante la entrega de tiquetes de papel a los usuarios, deduciendo gastos administrativos y tecnológicos, sincerando los verdaderos ingresos económicos que reporta el transporte de pasajeros.

Cómo funciona la caja común?

La caja común es un mecanismo para manejar la recaudación de pasajes y la operación del servicio del transporte público de manera centralizada, es decir, las cooperativas trabajarán en función del cumplimiento de planes operacionales y de tareas asignadas a cada unidad. Se pretende pasar de un manejo individual a un manejo centralizado, tanto del dinero como de la prestación del servicio. En Quito, el modelo de caja común opera ya desde hace tiempo. De hecho, la Empresa Pública Metropolitana de Transporte de Pasajeros de Quito, que maneja los corredores del Metrobús, el Trole y la Ecovía, utiliza ese mecanismo, pero ahora ya está siendo aplicada en los operadores privados.

¿Qué expectativas hay para que funcione a escala nacional?

El mencionado párrafo de la ley manifiesta: “Las cooperativas de transporte terrestre público que en la actualidad se manejen con caja simple, tendrán el plazo máximo hasta el 31 de diciembre del 2013, para que adapten su sistema al de caja común, por lo que dentro de este plazo no será aplicable para las mismas la sanción determinada en el numeral 4 del artículo 82”. De manera que el plazo expiró y las operadoras tienen que cumplir con la ley, para lo cual ya tienen un modelo y la experiencia necesaria de los municipios que han asumido las competencias para planificar, regular y controlar el tránsito y el transporte terrestre en sus jurisdicciones a fin de que las operadoras apliquen las medidas necesarias para trabajar con el nuevo mecanismo de recaudación.

¿Cuáles son los beneficios para el usuario del transporte?

Con la caja común el usuario se beneficia porque habrá un sistema más ágil y ordenado, con paradas establecidas para subir o bajar de los buses con mayor seguridad, pagando en las paradas antes de abordar, recibiendo el vuelto completo y evitando los correteos y competencias de los operadores por ganar un pasajero en la ruta determinada.

¿Cómo ayuda este sistema a la seguridad integral del transporte?

La caja común insertada a las nuevas operadoras que ya la han implementado en la ciudad de Quito, permite una planificación integral con nueva tecnología destinada al conteo de pasajeros y a determinar la frecuencia con la que los buses deben circular. Existen horas planas y horas pico que los buses deben optimizar sus flotas en determinadas horas del día, por lo que una buena reingeniería permitirá utilizar adecuadamente las rutas como las frecuencias de salidas y de vueltas. La lógica de distribución de la caja dependerá de los turnos y del kilometraje recorrido que cumpla cada unidad. No es posible que en horas planas, cuando no hay suficientes pasajeros, los buses circulen semivacíos ocupando la vía púbica y congestionando el tráfico de la ciudad innecesariamente.